Desaparecidos

JUAN TURANZA

Con el auge económico en América Latina los gobiernos de la región se afanan por dar una imagen de sus respectivos países cada vez más segura. Inversiones extranjeras y el turismo son pulmones económicos para países en crecimiento como Brasil. Por ello, la publicación de altas tasas de homicidios en sus fronteras despierta el recelo de la comunidad internacional, algo que no ocurre con las cifras de personas desaparecidas las cuales tan solo pasan al olvido social.

BRASIL

Depurar la imagen de país conflictivo y con una alta tasa de criminalidad, llevó al estado brasileño a promulgar en 2013 un descenso del 1,2% en el porcentaje de asesinatos en comparación con la densidad de la población, aun cuando en ese mismo año se produjo una muerte violenta cada diez minutos. A menos de un año de celebrar el mundial de fútbol, desde Río de Janeiro se intentaba dar una imagen de país seguro y en constante lucha con el crimen organizado instalado en sus favelas.
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Sin embargo, las denuncias de despariciones en los meses previos al mundial su multiplicaron. El periodista danés, Mikkel Jensen, puso cara y edad a esas víctimas de la “limpieza en el país” llevada a cabo por la presidenta Dilma Rousseff: “En marzo estuve en Fortaleza para conocer la ciudad más violenta de todas las sedes de la Copa del Mundo. Hablé con algunas personas que me pusieron en contacto con niños de la calle y luego supe que algunos habían desaparecido. A menudo, los matan por la noche, cuando están durmiendo.”

HONDURAS

Otros países con tasas elevadas de criminalidad apenas poseen una base de archivos de personas desaparecidas en su territorio. Este es el caso de una de las naciones más violentas del mundo. Entre 2013 y 2014, en Honduras se produjeron 160 homicidios por cada 100 mil habitantes lo que convierte al país en el más sanguinario de latinoamérica y casi del mundo, por encima de países en guerra civil. Sin embargo, en cuanto a desapariciones, las Naciones Unidas solo contemplan 120 casos registrados.
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COLOMBIA

Hablar de desapariciones forzosas es, indudablemente, hablar de Colombia. Se calcula que el conflicto entre el gobierno y la Guerrilla ha dejado al menos 61 mil desaparecidos. Tan solo en 2010, la cifra alcanzó los 18 mil casos según el Registro Nacional de Desaparecidos. En 2012, las cifras se situaron en 12 mil personas. No obstante, desde Bogotá las noticias de cara a la galería internacional son positivas ya que defienden que el número de asesinatos han disminuido el pasado año un 16%, es decir, 2.131 muertos menos que en 2013. Las estadísticas estatales en este sentido priorizan la publicación del descenso de muertes por causa violenta mientras silencian la “pérdida” de personas que, en la mayoría de los casos no vuelven a aparecer.

MÉXICO

Con la desaparicónel pasado mes de septiembre de 43 estudiantes en estado sureño de Guerrero, México ha vuelto a la primera plana internacional como país referente en desapariciones forzosas. Las estadísticas gubernamentales promulgan desce hace año el incipiente descenso de los homicidios en el país.

Mientras que en el periodo 2007-2008 los asesinatos crecieron en un 110%, en el mismo periodo entre 2010 y 2011 solo se produjo un ligero aumento del 11%. Según estas estadíticas estatales las tasas de criminalidad sufren un considerable descenso haciendo de México un país cada vez más seguro.
Sin embargo, al observar otro tipos de estadísticas la realidad que se deduce de ellas es algo distinta. Según el informe publicado por la Procuraduría General de la República y la Secretaría  de Gobernación, en el sexenio entre 2006 y 2012, 26 mil personas desapareciero en México bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto.
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Desde la asociación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México, cuatro son los actores responsables de estas desapariciones: 1) Fuerzas de seguridad federales y estatales, 2) corporaciones uniformadas sin identificar, 3) fuerzas paramilitares, 4) crimen organizado.
Respecto a los cárteles de la droga, se ha observado un cambio en su forma de actuar. Si bien hace unos años los cadáveres se apilaban en las zonas bajo su control, ahora consiguen la completa desaparición del cuerpo mediante la mutilización y el uso de cal y ácidos. De este modo, las organizaciones criminales no dejan rastro de sus actos y el gobierno por su parte no incrementa el número de homicidios, solo los de los desaparecidos.

Las estadísticas por homicido reflejan de manera clara la seguridad instalada en una nación al igual que lo reflejan sus cementerios, viudas o huérfanos. Elementos que hacen recordar y tener presente a aquellos que perdieron la vida de manera violenta. Por otro lado, todos estos elementos incómodos para los estados se elimina  con en los casos de desapariciones. En ellos, salvo familia y amistades ¿quién recuerda al desaparecido?.

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