Jordania en el punto de mira yihadista

JUAN TURANZA

Con el asesinato del piloto jornado, Muaz Kasabeh de 26 años, y la posterior ejecución de la yihadista iraquí Sadija al Rishwadi como represalia, Jordania ha entrado de pleno en el panorama internacional que lucha contra la política de terror del Estado Islámico.

Jordania con una plobación mayoritariamente sunní, tiene como fronteras al norte y al noreste los estados de Iraq y Siria, ambos con grandes extensiones de su terreno bajo el control del EI.

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Son precisamente estas fronteras establecidas desde el acuerdo de Sykes-Picot, firmado en 1916 entre Gran Bretaña y Francia, las que el grupo yihadista desea eliminar en pos de un califato que albergue a las naciones de la región bajo una única bandera: la del islamismo sunní radical.
El 3 de mayo del pasado año, el Estado Islámico ya envió un mensaje a sus seguidores afincados en territorio jordano. En un video propagandístico, animaba a sus seguidores a llevar a cabo la yihad dentro de la propia Jordania con el fín de acabar con el régimen de Abdalá II, e integrarse como territorio dentro de su juridicción.
No obstante, las amenazas para Jordania no solo vienen desde el exterior sino también desde dentro de sus propias fronteras. Según Naciones Unidas, Jordania alberga unos 600.000 refugiados sirios, de los cuales más de 100.000 están registrados en el Campamento de Zaatari. La preocupación del gobierno jordano se centra en aquellos sirios que en la actualidad luchan en su país o en Iraq si regresan a estos campos de refugiados con conocimientos y práctica en el uso de armas y explosivos.
Y es que Amán no escapa de focos yihadistas en su territorio. Según el Dairat al-Mukhabarat al-Ammah, servicio de inteligencia jordano, alrededor de 2 mil jóvenes han partido a luchar en grupos armados yihadistas tanto en Iraq como en Siria y unos 15 mil salafistas viven actualmente dentro de su territorio de los cuales unos 5 mil justificarían el uso de la lucha armada.

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A la cabeza de todos ellos se situa Mohammad Al Shalabi, férreo defensor del “uso de prácticas yihadistas contra americanos y sionistas”, en palabras del propio Al Shalabi.
Con una economía sumida en una grave recesión, que promueve la insersión de jóvenes en grupos armados como frente al desempleo y la pobreza, Jordania requiere de la ayuda de la comunidad internacional, especialmente de Europa, Estados Unidos y su vecina Israel. Todo ello para evitar que el reino jordano caiga en la situación en la que se hayan sumidas las naciones de Iraq y Siria y cuya solución se posiciona aun lejana.

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