El uranio iraní cotiza al alta

JUAN TURANZA

Esta es la segunda semana de búsqueda de un acuerdo entre la República Islámica de Irán y el resto de potencias internacionales para buscar un acuerdo marco sobre el programa nuclear iraní. Aunque el jueves se produjo un importante avance con la firma de un “principio de acuerdo”, los frutos de estas reuniones no serán algo visibles hasta junio.

bombaLas reticencias internacionales provienen desde que en verano de 2002, se descubriera que Irán ha estado desarrollando en secreto un programa nuclear desde 1984. Esto supone una violación flagrante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN). Este tratado firmado en julio de 1968, pretende restringir la posesión de armas nucleares así como la comercialización de elementos para su construcción a todos los países firmantes. Actualmente, solo a cinco países se les permite la posesión de este tipo de armas: EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China.

El enriquecimiento de uranio permite producir combustible para alimentar una planta eléctrica y es este el uso civil que Irán afirma que persigue con su actividad nuclear. No obstante, sus continuas negativas a que esta versión sea corroborada por especialistas extranjeros han creado un enorme recelo en la comunidad internacional.

Con el acuerdo que tanto los miembros de la Organización Internacional de Energía Atómica e Irán, se pretende conseguir que si Teherán inicia la fabricación de una bomba atómica, le lleve al menos un año el conseguirla por lo que las potencias extranjeras tienen tiempo suficiente para reaccionar ante este hecho.  Por ello, el acuerdo persigue no la prohibición del enriquecimiento del uranio iraní, si no una limitación en su cantidad.

Pero el consenso para limitar esta producción no es una tarea política sencilla. Desde que EEUU rompiera toda actividad diplomática con la República Islámica tras la toma de su embajada en Teherán en 1979, cualquier iniciativa de acuerdo pasa por ser una cuestión de estados europeos que por Washington. Javad-Zarif-y-John-Kerry

Por su parte, las voces más críticas ante este consenso nuclear provienen del mayor aliada tradicional de Norteamérica, Israel. El recién reelegido presidente, Benjamín Netanyahu, ve amenazada la supervivencia del estado israelí en el caso de que Irán, uno de sus vecinos más hostiles, posea capacidad para el desarrollo de la bomba nuclear. Desde Jerusalén no dudan en afirmar que “matará un mal acuerdo con Irán”, en palabras del propio Netanyahu.

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