Entre la frontera y el ISIS

JUAN TURANZA

Tras días de cierre fronterizo, el gobierno turco ha vuelto a reabrir sus pasos fronterizos con Siria para la recepción de refugiados. Los combates entre el grupo terrorista Estado Islámico y las milicias kurdas en la ciudad de Tall Abyad, al norte de Raqqa, han empujado a miles de personas a abandonar sus hogares y encaminarse a territorio turco. Se estima que unos 16 mil sirios cruzaron esta misma frontera tan solo en la pasada semana.

Sin embargo, Turquía que rompió relaciones con el gobierno de Damasco hace meses, sigue siendo reticente a la hora de aceptar nuevos refugiados. wpid-refugiados-irak_91144-l0x0.jpg En declaraciones realizadas por el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, su país “va a proporcionar ayuda a las personas del otro lado de la frontera y dejar pasar a los enfermos y heridos”. Hasta el momento, se desconoce si las personas que no cumplen esos requisitos podrán salvaguardar sus vidas en territorio turco, o si por el contrario, serán abandonados a su suerte frente a ISIS.

La tensión estalló hace dos días en el paso fronterizo de Akçakale al sur de Turquía, cuando fuerzas del orden de esta país negaron la entrada a miles de personas que huían del avance de los yihadistas. Finalmente y tras horas de espera, tan solo cuatro familias pudieron cruzar la frontera siendo el resto retenidos por el grupo terrorista.

La reapertura de la frontera turca, coincide con la reunión llevada a cabo en el seno de la Unión Europea donde los ministros de Justicia e Interior intentan llegar a un acuerdo sobre el número de refugiados que cada país ha de dar cabida. Unas negociaciones que se antojan complicadas ya que, a priori, solo cuenta con los apoyos de Grecia e Italia, siendo ambos países los más afectados por la inmigración masiva.

Como prioridad, el equipo de Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisión Europea, tiene la recolocación de 40 mil sirios y eritreos que se encuentran actualmente en tierra de nadie. wpid-ministros-g6-yihadismo-ciberespionaje-eeuu_ediima20150602_0494_17.jpg Más allá de esta cifra, dirigentes presentes en la reunión observan con preocupación como un reparto automático de los refugiados que pongan pie en el Viejo Continente, puede incentivar a las mafias que trafican con ellos a seguir con la trata de personas.

Desde el núcleo de la UE, dan por válido, casi utópico, la consecución de un acuerdo antes del 31 de julio. Un mes y medio del que muchos de los que huyen del hambre y del terror seguramente no dispongan al ser perseguidos en sus países de origen de grupos yihadistas. Desde el hemisferio norte, las políticas internacionales de nuevo apuntan a una solución parcial y final a los problemas del sur por encima de hacer frente a la raíz de estos.

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