El “Independence Day” griego

JUAN TURANZA

Tras la victoria del “Oxi” (no) en el referéndum de la jornada de ayer y la dimisión de su, hasta hoy, Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis,  la espectacular maniobra política de Tsipras ha triunfado.

Desde que en enero de este año el partido Siryza se hiciera con el poder en Grecia, sus constantes enfrentamientos en materia económica con los grandes círculos financieros mundiales han marcado el ritmo de su política.

1435766799_910046_1435767548_noticia_normal Las medidas de austeridad propuestas tanto por el BCE, el FMI y el propio seno de la UE, han golpeado a la ya de por si debilitada economía griega desde 2004. En ese año, las alarmas saltaron cuando se empezaron a tener sospechas de que el sistema bipartidista griego había falseado las cuentas con el fin de introducir al país en la Unión Europea, algo que se vio agravado con el estadillo de la crisis en 2008.

En la actualidad, el 25% de los griegos en edad de trabajar se encuentran desempleados, llegando esta cifra a un 52% en el caso de los jóvenes. El ingreso familiar se ha desplomado desde 2003, lo que significa que un 40% de los niños griegos viven por debajo del umbral de la pobreza. De todo esto deriva que cada vez más familias dependen de los ingresos de los más mayores para garantizar una mínima economía familiar. Y este es otro de los puntos de discordia entre Europa y Grecia.

Tsipras, afirma que las pensiones griegas ya han sufrido una rebaja del 40% por lo que seguir fomentando su recorte sería asfixiar aún más a las familias de que dependen de estos ingresos para subsistir. A lo que si se ha comprometido el ejecutivo heleno, es a aumentar la edad de prejubilación en el país, establecida en una media de 59 años.

Pero quizás el punto con una salida negociadora más complicada sea el relativo al Impuesto del Valor Añadido (IVA).  Desde Bruselas apuestan por un incremento de este impuesto que ayude a hacer más sostenible el sistema financiero griego a medio plazo. Sin embargo, desde Atenas sostienen que volver a subir este impuesto supone un acto excesivo, en especial si se lleva a cabo, como apuntan desde Bruselas, al sector energético.  Greek Finance Minister Yanis Varoufakis leaves after a meeting at the office of Prime Minister Alexis Tsipras in Maximos Mansion in Athens

 Son ya seis meses de un tira y afloja tras los que Tsipras ha sacado un nuevo conejo de la chistera enviando la pelota al tejado europea. Tras la clara victoria en el referéndum de ayer del No, ( 61,31% de los votos frente al 28,69% del Sí), el pueblo heleno ha dejado claro su apoyo a los mandatarios del país frente a las exigencias de la Troika. Ahora, Bruselas no puede enfrentarse a un partido, ni si quiera basar sus negativas en la figura de Varoufakis puesto que se ha marchado, ahora se trata de hacer frente a todo un pueblo que compone el 2% de la población europea total. Ignorar los resultados de ayer, sería ignorar el sistema democrático.

Ayer domingo, Grecia votó por hacer frente a su deuda pero con márgenes económicamente viables, votó, por no apretar el cinturón de un pueblo al que no le queda nada que meterse en los bolsillos, pero sobre todo, votó por su independencia ante lo que el premio nobel de economía Joseph Stiglitz describe como: “unas condiciones impuestas que resultan indignantes”.

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