SIRIA: YIHADISMO Vs MULTICONFESIONALIDAD

 JUAN TURANZA

Tras cuatro años de constantes combates, centenares de miles de fallecidos y actos de crueldad extrema en el supuesto nombre de la religión, en el conflicto sirio poco queda de aquellos vínculos que en inicios se le atribuían con la denominada “Primavera Árabe”.

Iniciada en Túnez y con su eco en Egipto y Libia, esta serie de revueltas en el mundo árabe buscaban el derrocamiento de los regímenes autoritarios que gobernaban estas naciones desde hacía décadas. Con ellas cayeron históricos gobernantes como Ben Alí, Hosni Mubakar e incluso, Gadafi. Bashar al-Assad parecía ser el siguiente en caer cuando las revueltas florecieron en el Cairo pero a diferencia de Túnez, en el resto de países la “primavera revolucionaria” fue seguida por la descomposición de sus respectivos países.

LOS ORÍGENES DEL RÉGIMEN SIRIO

Tras la independencia obtenida por Siria en 1946 tras la marcha del imperio francés, los golpes de estados se sucedieron entre generales provenientes del ejército. En el último de ellos llevado a cabo en 1970, Hafez al-Asad, padre del actual presidente llegó al poder.

Hafez al- Asad, originario Latakia, perteneciente a la minoría religiosa alauitas, procedía de una familia humilde cuya única esperanza de prosperidad, al igual que muchos de sus paisanos, pasaba por formar parte de las fuerzas armadas del país e ir incrementando tanto su rango como su reputación. Algo que consiguió tras demostrar sus capacidades militares en conflictos como la Guerra de los Seis Días contra Israel en 1967.

Hafez_al-Assad_1El partido Baath, surgido a principios del S.XX y consolidado en la década de los treinta con una fuerte ideología panárabe, recogió el testigo tras la infructuosa unificación de Siria y Egipto. Un fracaso debido en parte al gobierno egipcio quien pretendía todos los puestos principales de ese gran estado creado en la alianza bilateral. Es por ello, que la bandera del estado sirio luce dos estrellas, cada una en reconocimiento a las dos potencias unificadas. Así gobernó Hafez al -Asad a lo largo de treinta años hasta su fallecimiento el 10 de junio de 2000.

La apuesta principal como su sucesor recaía en su primogénito, Basel al- Asad, algo que se vio frustrado a causa de un repentino accidente de coche en el cual Basel perdió la vida. Llegados a este punto, la propuesta de sucesión pasaba a Basad quién hasta el momento no poseía la preparación militar necesaria.

Oftalmólogo de profesión, Basad tuvo que regresar a Siria desde el Reino Unido donde ejercía tras la muerte de su hermano para formarse en el mundo castrense y perfilarse como digno sucesor de su padre lo cual ocurrió tras el fallecimiento de Hafez.

Aprobado en referéndum con una participación del 94,6% y un apoyo del 99,7%, Basad alcanzó el poder de la mano del propio partido Baath.

ORÍGEN DEL CONFLICTO

Heredero del cariño que las masas tenían hacia su padre, los primeros años de Bashar  al-Asad en el poder se sucedieron de manera tranquila salvo por las constantes comparaciones con el gobierno de su padre.

Hasta principios de 2011 cuando la llevada a la práctica de medidas librecambistas en el mercado y de liberación de la economía, asesoradas por potencias extranjeras, Estados Unidos entre ellas, desembocaron en la retirada de subsidios para buena parte de la población. En ese momento, estalla la revuelta en la ciudad de Hama situada en el sur de Siria cercana a la frontera con Jordania. Una localidad cuya principal base económica residía en el cultivo y la cual se encontraba asolada por una larga sequía de hacía ya seis años. Una ciudad en la que la retirada ayudas sociales significaba un duro golpe para su ya cercenada economía.

Por ello, los inicios de las revueltas acontecidas en la ciudad de Hama si corresponden a reclamaciones políticas, algo que en poco tiempo pasó a un segundo plano.

Históricamente, el estado sirio ha sido el único estado multiconfesional del mundo. Con una mayoría islámica suní (72% de la población total), 14% alauitas, 12% cristianos y un 2% de minoría drusas y chiíes,  según datos del Ministerio del Exterior. El propio presidente Bashar al-Asad, al igual que su padre, procede de la minoría alauita situada sobre todo al oeste del país.

La única oposición férrea que encontró Bashar fue la misma a la que se enfrentó su padre en sus años al frente del gobierno: los Hermanos Musulmanes. Un grupo de corte religioso que aspiraba a implantar en todos los territorios árabes un estado religioso cuya única constitución fuese la “sharía”  o ley islámica. Grupo considerado terrorista por Hafez al –Asad y responsable del atentado que costó la vida al presidente de Egipto Sadat, en 1981.

Pronto el corte político de las revueltas se fue difuminando dando paso a un enfoque más religioso. Aquellos que prestaban ayuda incondicional a los denominados “rebeldes”, una organización cuya coordinación a día de hoy sigue siendo un misterio, comienzan a retirar a principio del presente año su apoyo al observar la presencia de elementos yihadistas entre los opositores al régimen. Comienza a perfilarse a la luz pública el conflicto desde una perspectiva religiosa entre aquellos que continúan defendiendo la multiconfesionalidad del estado y aquellos que aspiran al establecimiento en Siria de un sistema islámico de base sunní radical.

AL MENOS 31 MUERTOS Y DECENAS HERIDOS POR EXPLOSIONES EN ALEPO, SEG⁄N FUENTES OFICIALESHan pasado cuatro años y más de 230 mil muertos, según datos del OSDH, para que la comunidad internacional se haya percatado de que nos hallamos ante un conflicto nacido de un choque político entre las diferentes partes y equiparable con el desarrollo de otros países de la denominada “Primavera árabe” que empezara en Túnez allá en 2011.

Desde el nacimiento y auge del Daesh se ha puesto de manifiesto la naturaleza real del conflicto: una lucha religiosa e incluso, imperialista con anhelos de califatos e imperios de otras épocas, pero con una crueldad y violaciones de los derechos humanos sin precedentes.

Imagen| Principal Hafez al Asad Siria

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