Europa: Prohibida la entrada

JUAN TURANZA / ANTONIO MARCHAL

La Primavera Árabe, iniciada en 2011, trajo en aquellos países en los que se llevó a cabo, la esperanza de acabar con los regímenes dictatoriales que se perpetraban en el poder desde hacía décadas. Pero tras su paso, estas naciones se han visto asoladas por la ausencia de un gobierno central estable o con severos conflictos dentro de sus fronteras, tal es el caso de Túnez, Egipto o Libia. Mapa-refugiados-Europa-Raul-Sanchez_EDIIMA20150827_0112_18

Estos, sumados a otros emanados del auge de Daesh en zonas como Iraq y Siria y aquellos que persisten desde hace más de una década como el conflicto afgano, hace que Europa viva la mayor crisis de refugiados desde la II Guerra Mundial.

Según ACNUR, más de 225 mil personas han llegado a las fronteras del sur de Europa a través del Mediterráneo en lo que va de año, cifra que podría alcanzar los 300 mil en los próximos días. La Agencia de la ONU para los Refugiados estima que al menos 2.100 personas han perdido la vida huyendo de sus países de origen mediante esta peligrosa travesía. Tan solo entre el 14 y el 19 del pasado mes de agosto, 9.464 migrantes llegaron a la isla de griega de Lesbos según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Mientras, los países de la Unión se afanan por remar todos en una misma dirección para hacer frente a esta oleada de refugiados llegados, en su mayoría, del norte de África. Para ello, desde Bruselas se propone la creación de una política común de asilo o  la formación de un cuerpo europeo de guardas fronterizos para dar una respuesta inmediata a aquellos que huyen de su país en busca no de mejorar sus condiciones de vida, si no garantizar su supervivencia.

Pero el consenso no se antoja fácil debido a las discordias en torno a la equidad del reparto de refugiados por cada país. Naciones como Reino Unido o Hungría se niegan abiertamente a ser países de acogida o incluso España, quien en un leve esfuerzo asume la aceptación de 2 mil refugiados.

Esta llegada masiva de personas provenientes de países en conflicto difiere en gran medida de aquellas que hasta ahora se aferraban a las vallas de Ceuta o Melilla con la intención de llegar a España en busca de una situación laboral mejor de la que encontraban en sus países de origen. En este caso, la figura del refugiado se distingue de la del inmigrante tanto por su naturaleza como por el entramado legal que le acompaña.

FIGURA DEL REFUGIADO

La diferencia esencial entre inmigrante y refugiado se encuentra en la diversidad de factores que originan la movilización. El inmigrante se moviliza por razones voluntarias y personales, mientras que el refugiado se moviliza obligado o impulsado por factores externos. CAMPO REFUGIADOS

Así, de acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada en Ginebra (Suiza), el 28 de julio de 1951 (ONU), un refugiado es una persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él”.

 La citada Convención, además de establecer la definición de refugiado, fijó las normas sobre su trato y las obligaciones de los Estados respecto a ellos.

En base a los derechos del refugiado se establece el asilo en condiciones de seguridad. Sin embargo, la protección internacional incluye algo más que la propia seguridad física. Los refugiados deben recibir al menos la ayuda básica y los mismos derechos que cualquier otro extranjero que sea residente legal. Por tanto, los refugiados tienen derechos civiles básicos, incluyendo la libertad de pensamiento, de movimiento, el derecho al respeto como persona, derecho a la libertad religiosa, derecho a asistencia médica, derecho a trabajar para los adultos, y derecho a la escolarización para los niños.

El encargado de asegurar que los refugiados sean protegidos en el país de asilo, tal y como establecen los convenios internacionales, es de ACNUR, incluso asistiendo a los gobiernos en la medida de los posible a cumplir con esta tarea y sin sustituir ninguna de sus obligaciones de los países de asilo.

 

Más información: ACNUR OIM

Imagen: Portada Mapa Campo de refugiados

Bibliografía:

  • Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada en Ginebra (Suiza), el 28 de julio de 1951 por la Conferencia de Plenipotenciarios sobre el Estatuto de los Refugiados y de los Apátridas (Naciones Unidas), convocada por la Asamblea General en su resolución 429 (V), del 14 de diciembre de 1950
  • ACNUR (1988), Manual de procedimientos y criterios para determinar la condición de refugiado en virtud de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, Ginebra.

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