El líder del día de mañana

JUAN TURANZA

En los últimos cincuenta años, el reparto de poder entre las naciones del mundo ha ido variando mediante tratados, fronteras, coaliciones o conflictos. Tras más de cuatro décadas de bipolaridad por el choque entre los dos grandes (EE.UU y Rusia) en lo que se denominó Guerra Fría, con la caída del comunismo toda la balanza de influencia mundial recayó sobre Washington. Desde finales de los 80, Norteamérica ha liderado el globo bajo la imagen de líder económico y protector de naciones y pueblos repartidos por todos los continentes.

Pero con la llegada del nuevo milenio y, junto a él, una de las mayores crisis económicas mundiales, sumada al auge de otras potencias hasta ahora silenciosas, la existencia de este mundo unipolar desapareció de la noche a la mañana. Si bien es incuestionable el peso de EE.UU en el resto de naciones mundiales, igualmente resulta evidente que la influencia mundial reside en otras residencias mundiales como Nueva Delhi, Pekín, Tokio, Brasilia, Johannesburgo y, por supuesto, Moscú.

La proyección internacional de Rusia recorre como la pólvora todo el panorama geoestratégico mundial. Tras la caída de su imagen internacional tras el conflicto ucraniano, la firmeza con la que el Kremlin ha adoptado su participación en la guerra siria ha catapultado a Rusia al primer puesto de líderes mundiales. La comunidad internacional, a tenor de los antecedentes vividos en conflictos liderados por EE.UU a los que desde Washington no se han sabido dar un final satisfactorio para ninguna de las partes (Afganistán 2001, Irak 2003), ven con expectación este nuevo rumbo de la balanza de poder mundial.

Putin con el príncipe heredero el jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan

A falta de ser cerrada por completo, la venta de decenas de cazas Su-35 de fabricación rusa a la Fuerza Aérea de Emiratos Árabes Unidos es ya un hecho. De esta manera no solo el gobierno de Abu Dabi poseerá la mayor flota aérea de la región si no que Moscú estrechará de manera definitiva sus relaciones con la mayor potencia del Golfo Pérsico. Y no es el único contrato conseguido por la Administración Putin. A principios de esta semana, Rusia e Irán firmaban un contrato para el suministro a Teherán de los sistemas de defensa aérea S-300 lo cual garantiza a Moscú otro aliado militar y económico en una región en la que Washington no es especialmente apreciada, Oriente Medio. A estas regiones hay que sumar aquellas con las que Rusia ha desarrollado tradicionalmente una elaborada labor diplomática como es el caso de Sudamérica o China, ambas regiones pilares fundamentales en la economía y el devenir político mundial.

Pero no solo sus aliados se sirven de la tecnología rusa para mejorar sus fuerzas armadas. Putin se está afanando por llevar a cabo la mayor modernización militar de su país desde el colapso de la Unión Soviética.

Sistema antiaéreo ruso S-400 desplegado en Siberia
Sistema antiaéreo ruso S-400 desplegado en Siberia

 Para ello Moscú está realizando proyectos de todos los ámbitos militares como la fabricación de cazas de última generación T-50, bombardeos pesados PAK-DA con capacidad para transportar 30 toneladas de bombas, el proyecto Armata que incluye carro de combate T-14 y blindados entre otros, así como una fuerte apuesta en la lucha electrónica y submarina.

Ante esta aparente supremacía rusa, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, se pronunció el pasado mes de junio afirmando que “ante las provocaciones de Rusia, Estados Unidos está invirtiendo en tecnologías más avanzadas. Palabras que fueron rápidamente contestadas por Serguéi Yermakov del Instituto Ruso de Estudios Estratégicos quien afirmó sin contemplaciones que “el objetivo americano se basa en impedir que Rusia eleve su status internacional provocando un nuevo inicio de Guerra Fría”.

Lo que ha quedado demostrado en los últimos años así como con los actuales acontecimientos es que la balanza de poder mundial se tambalea a base de proyecciones militares y económicas quedando aún por resolver el paradigma que nos llevará a conocer al líder del día de  mañana.

Imagen: Portada Putin Al Nahyan S-400

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