Las listas negras de Erdoğan

JUAN TURANZA

Apenas tres días después del intento de golpe de estado llevado a cabo por una facción del ejército turco en contra del jefe de estado, el presidente Recep Tayyip Erdoğan, las represalias contra sus instigadores no se han hecho esperar.

Tan solo han transcurrido 72 horas desde el inicio de la sublevación militar y los acusados por el gobierno de Ankara asciende a miles de personas. El primer ministro de Turquía, Binali Yildirim, cifra en 7.543 los detenidos entre los que se encuentran 100 oficiales de la Policía, 6.080 militares, 755 jueces y fiscales y 650 civiles acusados de colaborar con los golpistas. Paralelamente 30 gobernadores del estado han sido cesados de sus cargos al igual que 246 funcionarios y 8.777 policías.

Con estas cifras y el escaso tiempo en el que se han producido tanto las detenciones como las cesiones de cargos públicos no es de extrañar que la aparente espontaneidad del golpe de estado quede en entredicho. Cada vez son más las voces que apuestan a que las listas de detenidos estaban ya preparadas antes del viernes (días del intento del golpe). Paralelamente al levantamiento contra su persona Erdoğan publicaba sus intenciones en Twitter las cuales no dejaban lugar a dudas: “Este levantamiento, este movimiento es un gran regalo de Dios para nosotros. Porque el Ejército será limpiado“. Y en su cabeza un nombre plabeaba por encima de todos: Fethullah Gülen.

¿Quién es Gülen?

Tras el intento de desbancar al presidente Erdoğan, desde Ankara se apresuraron a acusar al clérigo Fethullah Gülen de ser el responsable intelectual de la pasada crisis. Considerado como un clérigo moderado, volcó su labor en la teología islámica y la creación de madrasas (escuelas coránicas).

Clérigo Fethullah Gulem
Clérigo Fethullah Gulem

Firme defensor de las relaciones interreligiosas llegó a reunirse con el Papa Juan Pablo II en 1998. En la actualidad reside en Norteamérica donde coordina una ONG y varios medios. Erdoğan ha intentado varias veces su extradición a territorio turco para juzgarlo por líder de organización terrorista e incluso recientemente invitó a Gülen a acudir a Turquía para reunirse con él, invitación que fue denegada por motivos obvios.

Turquía es un país tradicionalmente fragmentado en dos grandes bloques: laicos y religiosos. Entre los primeros se encontraría el ejército, presunto garante de las libertades de la población civil y custodia ante cualquier sectarismo religioso. Entre los segundo encontramos al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de corte islamista y encabeza por el actual presidente, Erdoğan.

Gülen lidera un movimiento popular conocido como Hizmet que intenta posicionarse entre los dos anteriores, se estima que el 10% de la población turca apoya a este movimiento. Desde hace años, sus seguidores son perseguidos por los acólitos del AKP, motivo por el que el propio Gülen se encuentra exiliado en su domicilio de Pennsylvania en EE.UU.

Tras el levantamiento del pasado viernes, desde el Himzet se han movilizado en repetidas ocasiones para desmarcarse de tal hecho presentando su respeto por la democracia y soberanía del pueblo turco por encima de cualquier interés de poder. Aun así y debido a la premura redacción de las listas de acusados de haber colaborado con el golpe de estado, no parece nada descabellado pensar que el acontecimiento ha brindado al presidente turco la posibilidad de borrar de un plumazo con aquellos sospechosos de pertenecer al movimiento de Gülen.

Aún quedan muchos capítulos por escribirse entorno a los hechos acaecidos el pasado viernes pero todo parece señalar que las listas negras de Erdoğan seguirán engrosando a base de nombres y apellidos todos y cada uno de ellos bajo la sombra de la posible reinstauración de la pena capital en el país.

Imágenes: Recep Tayyip Erdoğan  Fethullah Gülen

 

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