¿Qué fue de la Primavera Árabe? Egipto

JUAN TURANZA / El Cairo.

Tu libertad termina donde empieza mi pan

A las seis y media comienza a atardecer sobre la ciudad de ciudades. El bullicio natural de El Cairo se une a una mezcla inconfundible de olores, personas y ruidos de claxon que apaga cualquier conversación que no se produzca en altos tonos de voz. La entrada al hotel en el que me hospedo cuenta con fuertes medidas de seguridad con cacheos y escáneres incluidos que recuerdan más a cualquier terminal de aeropuerto que a un hotel enfocado a estancias cortas. “ Tranquilo esto es solo la primera vez, luego podrás entrar y salir sin estas incomodidades” me indica el encargado de seguridad, lo cual no sé si me tranquiliza o me inquieta más aún.

“Por aquí pocas cosas han cambiado, los mismos uniformes, con la misma cara y si cabe más corrupción aún”. Así de tajante se muestra el dueño de la panadería donde mi guía Z.A se surte de pan en la cantidad que le permite el estado. Al igual que el resto de egipcios, la compra de productos básicos no es algo que hacer a la ligera. Mediante una tarjeta proporcionada por el gobierno, los locales deben adquirir aquellas cantidades que se les designan en relación a su carga familiar, ingresos o edad.

Plaza de Tahrir 2011, las voces de los manifestantes a los sones de la libertad.
Plaza de Tahrir 2011, las voces de los manifestantes a los sones de la libertad.

Hace ahora 5 años desde que la plaza de Tahrir se inundó de pancartas y consignas en pos de un futuro de libertad, alejado del control militar y de la corrupción que reinaba el país. El, por aquél entonces, presidente Hosni Mubarak repelió las revueltas de la misma manera en la que había gobernado durante 30 años, con mano de hierro y sin un atisbo de sombra a su alrededor. Su sucesor, Mohamed Mursi, elegido democráticamente accedió al poder de la mano de los Hermano Musulmanes aunque solo ostentó este cargo durante 12 meses cuando fue derrocado por las fuerzas militares instaurando en el poder al actual presidente Abdelfatah Al-Sisi.

“Para gobernar hace falta mano dura y Mursi carecía de ella. Desapareció durante meses y nadie sabía dónde se encontraba”. Las declaraciones de A.Z me dejan asombrado. Cómo es posible que en un país en el que la guerra civil estuvo tan cerca y cuyas calles se regaron con la sangre de gobernantes y gobernados el presidente electo pueda ausentarse del poder durante tanto tiempo. Mi acompañante en todo momento es claro: “ Debemos de tener un presidente fuerte y firme pero sin olvidar que tu libertad termina donde comienza mi pan”:

De las conversaciones con cualquier ciudadano egipcio se desvela la cruel realidad que ha seguido a la revueltas de 2011. En un país donde el turismo suponía la mayoría de ingresos para la población local, el hundimiento del sector ha traído consigo la peor crisis económica y social que se recuerda en el país. Los hoteles de la capital apenas registran un 20% de su ocupación y la miseria y pobreza creciente se hace palpable en los suburbios del extrarradio.

El atentado en el Museo de Arte Islámico en pleno corazón de El Cairo en enero de 2014 y la explosión de artefacto terrorista este mismo año cerca de las pirámides de Guiza no ayuda al regreso de turistas al país. “Egipto es un país muy seguro con fuertes medidas antiterroristas. El problema lo tenéis en Europa en ciudades como París o Bruselas” señala un vendedor local mientras intenta venderme diez pirámides en miniatura por unos 5€.

Uno de los episodios que más molesta a todo egipcio es el relativo a el vuelo MS804 cuya desaparición apunta a una explosión producida abordo en lo que responde a un ataque terrorista. “El vuelo procedía desde París hacia Egipto por lo que los fallos en seguridad responden a un error francés no egipcio”, comentan todos aquellos con los que he conversado sobre el tema. Su teoría no carece de lógica, si el embarque de pasajeros y equipaje se produjo en París, el supuesto artefacto explosivo sería colocado en dicho aeropuerto francés, en este caso el Charles de Gaulle.

Sin duda de nuevo una mirada a la preocupación turística, en unos ingresos que no llegan, en unos índices de paro altísimos y que parecen dejar en un segundo plano los sueños por los que luchaban hace apenas cinco años.

Imagen: Portada: Juan Turanza / Tahrir.

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