Los aliados del verdugo

JUAN TURANZA

 

Durante los últimos años, Europa vive bajo la ameza de atentados terroristas. París, Bruselas o, recientemente, Barcelona han sentido el dolor causado por grupos que se sirven de una visión desvirtuada de una religión para masacrar inocentes, familias y pueblos enteros en todo el mundo.

 

En el siglo XVIII, Muhammad ibn Abd al-Wahab, fundó la idelogía wahabbita. Mientras que siglos anteriores el islam reinaba por todo el mundo con el imperio otomano, a principios del siglo XIX la mayoría de la población era cristiana confesa y los musulmanes se convertían por primera vez en siglos en una minoría.

 

Pronto algunos juristas del islam reclamaron en sus patrias la tradición musulmana frente a la extensión cristiana. Algunos de ellos, llevando el islam a extremos hasta entonces, para los propios seguidores, inconcebibles. Tal es el caso de al-Wahab cuyas teorías le hizo ser expulsado de su tierra natal y afincarse en Diriyah.

Su afán por luchar contra los idólatras lo llevó en primer momento a destruir tumbas emblemáticas, cortar árboles sagrados y lapidar a las mujeres adúlteras. Ante este hecho, los líderes musulmanes se alzaron contra su ideología, ajenos a que, con posterioridad se extendería su credo.

En 1932 Arabia Saudí se independizó del Imperio Otomano implantando en su territorio leyes de corte wahabita, asociadas en la actualidad a prácticas propias de Talibanes o de Estado Islámico.

Al menos 66 personas han sido condenadas a muerte en Arabia Saudí en lo que llevamos de año y las detenciones arbitrarias así como toda privación de libertad de la mujer son denunciadas de manera continua por organismos internacionales como Amnistía Internacional.

La financiación del terrorismo internacional por parte de este país es asunto harto estudiado. El propio presidente francés, Emanuel Macrón, declaró en una entrevista al semanario Le Point: “Qatar y Arabia Saudita han financiado grupos que, siendo distintos, han contribuido al terrorismo».

El rey de España, Felipe VI, visita a su homólogo saudí en enero de 2017.

 Sin embargo, los negocios entre potencias occidentales y el régimen saudí son altamente rentables. Entre 2013 y 2016 España exportó armas a Arabia Saudí por un valor total de 1.361,42 millones de euros. Esto hace de España el tercer vendedor de armas al régimen tras EE.UU y Gran Bretaña. Irónicamente, son los países que más han sufrido la ira terrorista en Europa en las últimas décadas.

Tras cada atentado, tras cada muerte por el extremismo islámico, los líderes occidentales visten sus mejores trajes y corbatas negras para condenar tal hecho. Aparecen ante la sociedad como grandes enemigos del extremismo religioso y de sus caudillos, mientras que bajo esos mismos trajes y corbatas guardan la pluma con la que firman ventas millonarias de armas al gran patrocinador del verdugo de occidente.

 

Imágenes: Portada Felipe VI

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