El jaque mate a la paz mundial de Trump

JUAN TURANZA

 

No hace aun tres años, una serie de potencias internacionales, con la EEUU de Barcak Obama a la cabeza, firmaba un acuerdo con Irán para el cese de la actividad nuclear en este país. Con este contrato, Irán se comprometía a utilizar la energía nuclear con fines no armamentísticos a cambio de condonar las sanciones internacionales que sobre su país han recaído durante años.

Los firmantes (China, EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania) afirmaron que dicho acuerdo no solo hacía del mundo un lugar más seguro sino que además terminaba con una crisis diplomática con el país iraní que duraba más de diez años.

En el día de ayer esa idílica idea de crear un mundo más seguro saltó por los aires tras las declaraciones del presidente norteamericano Donald Trump sobre la retirada de EEUU de dicho acuerdo. Si bien el resto de potencias firmantes no han seguido dicha senda, la revocación de la mayor potencia mundial hace de este acuerdo poco más que papel mojado en cuanto a relaciones internacionales con el país iraní refiere.

A día de hoy, ningún organismo internacional ha señalado que el gobierno de Teherán haya incumplido el acuerdo firmado en 2015, por lo que las razones de tal decisión por parte de Washington responde más a una estrategia geopolítica que a dudas razonable sobre la violación del tratado.

En la actualidad, con el conflicto sirio aún latente y las diversas tensiones en la región, la hegemonía de esta zona geográfica mundial se encuentra en presente disputa entre Arabia Saudí e Irán.  Alto es sabido las relaciones comerciales entre el régimen wahabita saudí y las naciones OTAN, por supuesto, a la cabeza Estados Unidos país que el pasado 7 de octubre vendió un sistema de escudos antimisiles a los saudíes por valor de 12.800 millones de dólares. En este sentido, el espaldarazo de Trump a Irán es un claro guiño al gobierno de Riad ya que no solo rompe las relaciones diplomáticas con este país sino que lo coloca de nuevo a expensas de severas sanciones económicas que destrozaría las arcas de su estado.

Más allá, al introducir de nuevo Washington a Teherán en el “eje del mal”, respalda de manera flagrante las políticas exteriores de su mayor aliado en esta región, Israel. Curiosamente, el anuncio de la ruptura del pacto por parte de Trump se realiza pocos días antes de la apertura de la embajada de EEUU en Jerusalén.

Con esta decisión, el presidente americano  no sólo deja en la estacada al país iraní, también a todos sus aliados OTAN europeos. En especial al presidente francés, Emmanuel Macron, cuya humillación hacia su persona se incrementa ya que hace apenas dos semanas el dirigente francés se trasladó a la Casa Blanca con la intención de sosegar la actitud de su homólogo norteamericano.

La política exterior en la Casa Blanca sigue el camino de la partida de ajedrez a la que lleva jugando su ocupante de honor desde que ocupó el Despacho Oval, sin dudar en sacar toda su artillería en pos de sus intereses de su nacionales. Tras esta nueva jugada internacional, solo queda por ver quiénes serán los pobres peones que acaben cayendo bajo el jaque mate lanzado por Trump.

 

Imagen: Trump

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *